En una noche
Nuestras miradas se cruzaron sin ningún motivo, gotas de sudor empezaron a bajar por todo mi cuerpo y mis manos se pusieron frías… tan frías como en los nevados de diciembre, mis pies caminaron hacia ella lentamente, estaba seria, con su vestido rojo, estaba viva, llena de vida, con un poco de miedo le cogí la mano y… yo sin conocerla la lleve al sitio más hermoso, donde pudiera mis manos tocarla y mis labios besarla, quitarle delicadamente cada prenda y hacer brillar la noche con su desnudez, conocer, sentir, vivir, admirar su belleza, hacerle el amor como a ninguna otra, cerrar los ojos y viajar por todo su cuerpo, vivir cada segundo en ella… Al terminar, sentarme a su lado y escribirle lo que en esa noche sus suspiros me dieron, amor… tanto amor hasta enloquecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario